jueves, 8 de junio de 2017

HISTORIA DE LOS COMPUTADORES

HISTORIA DEL COMPUTADOR


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En 1670 el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz perfeccionó la máquina de calcular de Pascal e inventó una que también podía multiplicar.

El inventor francés Joseph Marie Jacquard, al diseñar un telar automático, utilizó delgadas placas de madera perforadas para controlar el tejido utilizado en los diseños complejos. Durante la década de 1880 el estadístico estadounidense Herman Hollerith concibió la idea de utilizar tarjetas perforadas, similares a las placas de Jacquard, para procesar datos. Hollerith consiguió compilar la información estadística destinada al censo de población de 1890 de Estados Unidos mediante la utilización de un sistema que hacía pasar tarjetas perforadas sobre contactos eléctricos.
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También en el siglo XIX el matemático e inventor británico Charles Babbage elaboró los principios de la computadora digital moderna. Inventó una serie de máquinas, como la máquina diferencial, diseñadas para solucionar problemas matemáticos complejos. Muchos historiadores consideran a Babbage y a su socia, la matemática británica Augusta Ada Byron (1815-1852), hija del poeta inglés Lord Byron, como a los verdaderos inventores de la computadora digital moderna. La tecnología de aquella época no era capaz de trasladar a la práctica sus acertados conceptos; pero una de sus invenciones, la máquina analítica, ya tenía muchas de las características de un ordenador moderno. Incluía una corriente, o flujo de entrada en forma de paquete de tarjetas perforadas, una memoria para guardar los datos, un procesador para las operaciones matemáticas y una impresora para hacer permanente el registro.

Los ordenadores analógicos comenzaron a construirse a principios del siglo XX. Los primeros modelos realizaban los cálculos mediante ejes y engranajes giratorios. Con estas máquinas se evaluaban las aproximaciones numéricas de ecuaciones demasiado difíciles como para poder ser resueltas mediante otros métodos. Durante las dos guerras mundiales se utilizaron sistemas informáticos analógicos, primero mecánicos y más tarde eléctricos, para predecir la trayectoria de los torpedos en los submarinos y para el manejo a distancia de las bombas en la aviación.

Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), un equipo de científicos y matemáticos que trabajaban en Bletchley Park, al norte de Londres, crearon lo que se consideró el primer ordenador digital totalmente electrónico: el Colossus. Hacia diciembre de 1943 el Colossus, que incorporaba 1.500 válvulas o tubos de vacío, era ya operativo. Fue utilizado por el equipo dirigido por Alan Turing para descodificar los mensajes de radio cifrados de los alemanes. En 1939 y con independencia de este proyecto, John Atanasoff y Clifford Berry ya habían construido un prototipo de máquina electrónica en el Iowa State College (EEUU). Este prototipo y las investigaciones posteriores se realizaron en el anonimato, y más tarde quedaron eclipsadas por el desarrollo del Calculador e integrador numérico electrónico (en inglés ENIAC, Electronic Numerical Integrator and Computer) en 1946. El ENIAC, que según se demostró se basaba en gran medida en el ordenador Atanasoff-Berry (en inglés ABC, Atanasoff-Berry Computer), obtuvo una patente que caducó en 1973, varias décadas más tarde.


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El ENIAC contenía 18.000 válvulas de vacío y tenía una velocidad de varios cientos de multiplicaciones por minuto, pero su programa estaba conectado al procesador y debía ser modificado manualmente. Se construyó un sucesor del ENIAC con un almacenamiento de programa que estaba basado en los conceptos del matemático húngaro-estadounidense John von Neumann. Las instrucciones se almacenaban dentro de una llamada memoria, lo que liberaba al ordenador de las limitaciones de velocidad del lector de cinta de papel durante la ejecución y permitía resolver problemas sin necesidad de volver a conectarse al ordenador.

A finales de la década de 1950 el uso del transistor en los ordenadores marcó el advenimiento de elementos lógicos más pequeños, rápidos y versátiles de lo que permitían las máquinas con válvulas. Como los transistores utilizan mucha menos energía y tienen una vida útil más prolongada, a su desarrollo se debió el nacimiento de máquinas más perfeccionadas, que fueron llamadas ordenadores o computadoras de segunda generación. Los componentes se hicieron más pequeños, así como los espacios entre ellos, por lo que la fabricación del sistema resultaba más barata.

A finales de la década de 1960 apareció el circuito integrado (CI), que posibilitó la fabricación de varios transistores en un único sustrato de silicio en el que los cables de interconexión iban soldados. El circuito integrado permitió una posterior reducción del precio, el tamaño y los porcentajes de error. El microprocesador se convirtió en una realidad a mediados de la década de 1970, con la introducción del circuito de integración a gran escala (LSI, acrónimo de Large Scale Integrated) y, más tarde, con el circuito de integración a mayor escala (VLSI, acrónimo de Very Large Scale Integrated), con varios miles de transistores interconectados soldados sobre un único sustrato de silicio.

La historia de las computadoras personales como dispositivos electrónicos de consumo para el mercado masivo comenzó efectivamente en 1977 con la introducción de las microcomputadoras, aunque ya se habían aplicado, mucho antes, algunas computadoras mainframe y computadoras centrales como sistemas monousuario. Una computadora personal está orientada al uso individual y se diferencia de una computadora mainframe, donde las peticiones del usuario final son filtradas a través del personal de operación o un sistema de tiempo compartido, en el cual un procesador grande es compartido por muchos individuos. Después del desarrollo del microprocesador, las computadoras personales llegaron a ser más económicas y se popularizaron. Las primeras computadoras personales, generalmente llamadas microcomputadoras, fueron vendidas a menudo como kit electrónicos y en números limitados. Fueron de interés principalmente para aficionados y técnicos.
Originalmente el término "computadora personal" apareció en un artículo del New York Times el 3 de noviembre de 1962, informando de la visión de John W. Mauchly sobre el futuro de la computación, según lo detallado en una reciente reunión del American Institute of Industrial Engineers. Mauchly indicó, «No hay razón para suponer que un chico o chica promedio, no pueda ser dueño de una computadora personal».1

Seis años más tarde un fabricante tomó el riesgo de referirse a su producto de esta manera, cuando Hewlett-Packard hizo publicidad de sus "Powerful Computing Genie" como "La nueva computadora personal Hewlett-Packard 9100A".2 Este anuncio fue juzgado como demasiado radical para la audiencia a la que iba destinado, y fue reemplazado por un anuncio mucho más sobrio para la calculadora programable HP 9100A.3 4

Durante los siguientes siete años la expresión había ganado suficiente reconocimiento, por lo que cuando la revista Byte publicó su primera edición, se refirió a sus lectores como "en el campo de la computación personal",5 y Creative Computing definió la computadora personal como un "sistema no-compartido (es decir, que no era de tiempo compartido, como los grandes equipos de la época), que cuenta con suficiente potencia de procesamiento, y capacidades de almacenamiento para satisfacer las necesidades de un usuario individual".6 Dos años más tarde, ocurrió lo que la revista Byte llamó la "Trinidad de 1977" de las pequeñas computadoras pre-ensambladas que llegaron al mercado:7 el Apple II y el PET 2001, que fueron promocionados como computadoras personales,8 9 mientras que el TRS-80 era descrito como un microcomputador usado para las tareas del hogar incluyendo la "gestión financiera personal". En 1979 fueron vendidos más de medio millón de microcomputadoras y los jóvenes de esos días tuvieron un nuevo concepto de la computadora personal.10

Antes de la introducción del microprocesador a principios de los años 1970, las computadoras generalmente eran sistemas grandes y costosos cuyos dueños eran grandes corporaciones, universidades, agencias gubernamentales, e instituciones de tamaño similar. Los usuarios finales generalmente no interactuaban directamente con la máquina, sino que preparaban tareas para el computador, en equipos fuera de línea como perforadoras de tarjetas. Varias asignaciones para la computadora serían recogidas y procesadas en proceso por lotes. Después de que el trabajo hubiera terminado, los usuarios podían recoger los resultados. En algunos casos podría tardar horas o días entre someter un trabajo al centro de computación y la recepción de la salida, para una mejor calidad .

Una forma más interactiva de uso de la computadora se desarrolló comercialmente por mediados de los años 1960. En un sistema de tiempo compartido, múltiples terminales permitieron a mucha gente compartir el uso de un procesador de computadora mainframe. Esto era común en aplicaciones empresariales y en ciencia e ingeniería.

Un modelo diferente del uso de la computadora fue presagiado en la manera en que fueron usados las tempranas computadoras experimentales precomerciales, donde un usuario tenía uso exclusivo de un procesador.11 En lugares como el MIT, los estudiantes con acceso a algunos de las primeras computadoras experimentaron con aplicaciones que hoy serían típicas de una computadora personal, por ejemplo, el diseño asistido por computadora fue previsto por el T-square, un programa escrito en 1961, y un ancestro de los juegos de computadora de hoy se encontró en el Spacewar! de 1962. Algunos de las primeras computadoras que pudieron haberse llamados "personales" eran minicomputadores tempranos tales como el LINC y el PDP-8, y posteriormente el VAX, y minicomputadoras más grandes de Digital Equipment Corporation (DEC), Data General, Prime Computer, y otros. Para los estándares de hoy, eran muy grandes (alrededor del tamaño de un refrigerador) y de costo prohibitivo (típicamente decenas de miles de dólares), y por lo tanto raramente fueron comprados por individuos. Sin embargo, eran mucho más pequeños, menos costosos, y generalmente más simples de operar que muchos de las computadoras mainframes de ese tiempo, por lo tanto eran asequibles por laboratorios individuales y proyectos de investigación. Las minicomputadoras liberaron en gran parte, a estas organizaciones, del procesamiento por lotes, y de la burocracia de un centro de computación comercial o universitario.

Además, los minicomputadoras eran relativamente más interactivos que las unidades centrales, y pronto tendrían sus propios sistemas operativos. El minicomputador Xerox Alto (1973) fue un hito en el desarrollo de las computadoras personales, debido a su interfaz gráfica de usuario, pantalla de mapa de bits de alta resolución, gran almacenamiento de memoria interno y externo, ratón, y software especial.12


Ya en 1945, Vannevar Bush, en un ensayo llamado As We May Think (Como podemos pensar, en idioma español), esbozó una posible solución al creciente problema del almacenamiento y la recuperación de información. En lo que fue llamado más tarde como The Mother of All Demos (La Madre de todas las demostraciones, en idioma español), el investigador Douglas Engelbart del SRI dio en 1968 un adelanto de lo que se convertiría en los elementos básicos de la vida laboral diaria en el siglo XXI (correo electrónico, hipertexto, procesamiento de palabras, video conferencia, y el ratón). La demostración era la culminación de la investigación en el laboratorio Augmentation Research Center de Engelbart, que se concentró en la aplicación de la tecnología de computación para facilitar el pensamiento humano creativo.

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